Mostrando entradas con la etiqueta parálisis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta parálisis. Mostrar todas las entradas

6.10.08

Con pico y pala

Me cuesta mucho este tema. Es obvio, no? Ya  casi tenemos sesión de nuevo y yo no pude escribir nada. Y no es que me falte vergüenza, pero no sé muy bien dónde está. Tengo que agarrar pico y pala para descubrirla detrás de una voz  que a veces no reconozco como mía, de cierta rigidez que a veces  me invade el cuerpo, de todos los cuestionamientos que me hago frente al espejo, empezando por estos jamones de exportación y siguiendo por muchos ¿¿¿Cómo te vas a poner eso?????

Hace siglos que no me pongo colorada, pero es cierto que muchas veces me quedo callada. No sé si me callo cosas a propósito, se me paraliza el tobogán que va del cerebro a la lengua. O quizá se me paraliza directamente el cerebro. Para mí la vergüenza es eso: parálisis. Y sé perfectamente lo que me paraliza: sentir que estoy rindiendo examen. Lo malo es que parece que estoy rindiendo examen todo el tiempo. En situaciones lógicas, como una entrevista de trabajo y en otras tan ilógicas como tomando mate con mis amigos o charlando con Fede.

Ése es otro tema: ¿ no se supone que uno debería sentirse cómodo con la persona con la que está?  Quiero decir, fluir y ya,  con todas sus imperfecciones, estupideces, humores fallidos y demás etcs? Creo que eso es lo que me fue alejando de Fede: sentir que no me  termina de aceptar como soy.  A veces siento que estoy con un chico grande al que tengo que resguardar todo el tiempo de la amenaza del  aburrimiento. Y cuanto más siento eso, más me anulo. Más  aburrida me siento y, seguro, me pongo. Por suerte, antes de que pregunten, no me pasa en la cama. Acarreo mis muslos minados por la celulitis con una despreocupación admirable. Ahora que lo pienso: no acarreo nada, el tema es que  ni me acuerdo!. Lo mismo me pasa cuando bailo y ahí debe estar  la madre del borrego: yo necesito olvidarme de la cabeza, necesito que haya algo más fuerte que la pase por encima, que la anule. De a ratos, claro, porque nada de esto estaría pasando si yo no estuviera, de alguna manera, enamorada de mi cabeza. Me fui al carajo, no?