Mostrando entradas con la etiqueta los pacientes de Natalia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta los pacientes de Natalia. Mostrar todas las entradas
20.9.08
Audaz se eleva
Chicas, la verdad es que yo no sé mascotas (hasta los diez años tuve una tortuga pero la regalé cuando me dijeron que las propietarias de esos bicharros se quedan solteras) ni mucho menos de computadoras. Pero retomando el post de Gaby, yo sí quiero una manual de instrucciones URGENTE! para entender a las personas, más especificamente al sexo opuesto. He aquí los sucesos que provocaron mis desconcierto absoluto. Para los escépticos, esos que criticaron mi estrategia de levante con el librero, les cuento que sí, que el muchacho llamó nomás. Sacó turno y se presentó en tiempo y forma en su sesión de masaje descontracturante. Yo había preparado el escenario como es habitual. Velita de vainilla, música relajante, la estufita eléctrica encendida. Todo estaba previsto para que al susodicho relajara sus cinco sentidos y no la pasara mal. (Vale aclarar que en exactas condiciones recibo a todos toditos mis pacientes). Su arribo fue correcto, ordenado. Algún intercambio verbal sobre la zona donde vivo, algún comentario sobre la deco de mi hogar, un breve diálogo sobre las molestias que lo aquejan. El asunto no era del todo relajado, pero el librero nunca se caracterizó por su facilidad para hablar. Como le sugiero siempre a mis pacientes, le dije que mientras yo resolvía otras cuestiones, se quitara la ropa, se recostara boca arriba y se tapara con una sábana prolijamente doblada sobre la camilla. Se supone que al paciente le da pudor sacarse la ropa delante del masajista, así que en la escuela nos entrenan para reproducir en cada sesión este ritual. A los cinco minutos el muchacho ya estaba en mis manos. Como siempre empecé por las plantas de los pies. No sé si saben que los pies hablan de las personas. Basta con ver un dedo gordo para detectar si uno tiene conflictos con la mamá o el papá, dificultades en los riñones o en la vesícula biliar. El diagnóstico era cantado: el librero es un muchacho estresado, sufre dolores de cabeza recurrentes y su aparato digestivo es una máquina de somatizar. Satisfecha con mi lectura avancé por las piernas. Supongo que no hace falta aclarar que mi enfoque fue absolutamente profesional. Fui combinando técnicas de masaje californiano y shiatsu, convencida de que así iba a conseguir que el flujo de energía de su cuerpo se iba a armonizar. Lo que registré después no me escandalizó, ni me resultó ninguna novedad. Es relativamente frecuente cuando una atiende varones que asome enhiesta una erección. Involuntaria, incómoda e inevitable, la repentina aparición estelar genera todo tipo de inquietudes en el paciente y a veces también en el profesional. Pero qué se hace en esos casos? Qué indica el manual? Muchas veces los susodichos actúan como si nada hubiera sucedido. Maravilloso, no hay mucho de que hablar. Otras hacen algún comentario gracioso, como para salir del paso. También ahí me manejo bien con mis remates ingeniosos, soy la masajista canchera, incapaz de naufragar en las aguas del pudor sexual. Pero algunas otras, los muchachos se muestran visiblemente incómodos, y se los tranquiliza explicandoles que es algo normal, que pasa seguido, que no ofende a nadie, que es natural. Intenté con cada una de esas líneas, sin embargo no hubo caso, mi librero pudoroso no entró en razones, sonrojado como una adolescente casta y virgen, se incorporó y empezó a vestirse. Para colmo se le caían las cosas, se puso torpe y ni siquiera me podía mirar. Yo, incomodísima ensayaba nuevos argumentos que lo pudieran tranquilizar, eso lo ponía peor, lo aceleraba más. Se fue dando un portazo, con el sueter escote en V puesto al revés y cara de susto total. Y yo me quedé sola, abrumada por el desconcierto. ¿Este chico estará poseído por una Carmelita descalza o simplemente es un aparato difícil de clasificar? ¿Será que la impudicia se apoderó de mí y me distorsionó el sentido de la moral sexual? En fin, insólito. Consiguió que la pasara mal.
13.9.08
Abundancia varonil por acá
Perdón el cuelgue. Ya les decía que me cuesta focalizar. Ando dispersa en vaivenes tetosterónicos. Pero volvamos al ejercicio terapeútico. Violette, a vos Gaby no te registró y de mí subrayó todo este asunto del embale oral. Ok. Sólo para no desacreditar la observación de Gaby les cuento del librero. En realidad es el tipo de sujeto en que no me fijaría jamás. Es alto, altísimo, lo que no sería un inconveniente si no fuera que su ¿metro noventa? es territorio demasiado extenso para los ¿setenta kilos? que debe pesar. Y, chicas, mi ley primera para evaluar potencial galán es frívola pero implacable: un muchacho con brazo más delgado que yo, never, nunca, jamás. Hay algo más deserotizante que un amante más fragil que la femenina fragilidad? Ah! Y los mocasines y los sweaters escote en V color verde inglés no colaboran tampoco. En fin... Sin embargo esta vez su caballerosidad, su trato amable, su predisposición a escuchar, se impusieron sobre toda consideración estética, y decidí que era justo darle una chance. Al fin y al cabo hay tanto crápula apuesto que tuvo su inmerecida oportunidad... Cuestión que tras recurrentes visitas libreriles en que le consulté hasta sobre el manual Kapeluz de quinto grado con tal de tener de que hablar, avancé solita haciendo usufructo de mi faceta profesional. Le hice notar la incipiente corvatura en su espalda, sobreadaptada al trato con enanoides como una que le exigen casi una leve reverencia para poder dialogar, y le diagnostiqué un severo problema postural. Acto seguido le sugerí que se hiciera masajes e inmediatamente le facilité mi tarjeta personal. Creo que el susodicho, que parece ser abanderado del movimiento slow, quedó un poco impresionado con mi celeridad para actuar. Cuestión que se tomó un par de semanas, y cuando yo ya había perdido toda esperanza me llamó para pedirme un turno. Justo cuando hizo su aparición otro potencial galán. Se me junta el ganado!!! Pero viéndolo desde la perspectiva de Alice, la ley de la abundancia empieza a funcionar!!! Y vosotras? Empiezan a sentir que la terapia las ayuda a avanzar?
9.9.08
Hola, soy Nati
Chicas,
arranco con el ejercicio que recomendo Alice y doy por inaugurado el blog. No sé bien para que sirve pero me divierte. Es como un diario íntimo en trío, no?. El último lo abandoné en séptimo grado, en la Semana de la dulzura, cuando Pablito Fishbein me negó el beso por el Bon o bon. Fui al kiosco, me compre una docena y me los atraganté todos yo. Ay! Creo que encontré el origen de mi compulsión por penas de amor. Esto ya está siendo rendidor. jaaaa! Voy directo al grano.
Ahí van mis respuestas.
1- Con el tema del objetivo de la terapia me cuesta focalizar hoy.
Tengo un día muy optimista. Conseguí dos pacientes nuevos para los sábados. Uno está lindo, metro ochenta, soltero, 34 años y viene por recomendación. Un poquito timidón. Le dije que deje su cuerpote estresado en mis manos. No se va a resistir a mis masajes el guapetón.
Además me llamó el librero, empecé ashtanga yoga y me entró un pantalón que no me ponía desde la navidad de 2002. A ver si me explico: chicas, ¡no me ocurre mucho que mejorar el día de hoy!.
2- Defectos? Bueno, me parece que soy un poco dispersa, un poco ansiosa, tal vez hablo demasiado y que me gusta demasiado llamar la atención. Y mi punto a favor? No sé. Las tetas? El sentido del humor?
Ustedes dirán.
3- Con respecto a ustedes. Gabriela, me parece que estás así como un poco contracturada, como midiendo siempre la situación. Siempre estoy por preguntarte: no serás virgo vos, no? Tan analítica, perfeccionista. Te tengo la solución: un taurino hot. Menos cabeza y más ardorrrrr! A Viole la veo más para afuera, más parecida a mí. Creo que si salieramos, nos divertiríamos un montón. Aunque tal vez terminemos jugando a ver quién eclipsa a quién. Egocéntrica, yo?
arranco con el ejercicio que recomendo Alice y doy por inaugurado el blog. No sé bien para que sirve pero me divierte. Es como un diario íntimo en trío, no?. El último lo abandoné en séptimo grado, en la Semana de la dulzura, cuando Pablito Fishbein me negó el beso por el Bon o bon. Fui al kiosco, me compre una docena y me los atraganté todos yo. Ay! Creo que encontré el origen de mi compulsión por penas de amor. Esto ya está siendo rendidor. jaaaa! Voy directo al grano.
Ahí van mis respuestas.
1- Con el tema del objetivo de la terapia me cuesta focalizar hoy.
Tengo un día muy optimista. Conseguí dos pacientes nuevos para los sábados. Uno está lindo, metro ochenta, soltero, 34 años y viene por recomendación. Un poquito timidón. Le dije que deje su cuerpote estresado en mis manos. No se va a resistir a mis masajes el guapetón.
Además me llamó el librero, empecé ashtanga yoga y me entró un pantalón que no me ponía desde la navidad de 2002. A ver si me explico: chicas, ¡no me ocurre mucho que mejorar el día de hoy!.
2- Defectos? Bueno, me parece que soy un poco dispersa, un poco ansiosa, tal vez hablo demasiado y que me gusta demasiado llamar la atención. Y mi punto a favor? No sé. Las tetas? El sentido del humor?
Ustedes dirán.
3- Con respecto a ustedes. Gabriela, me parece que estás así como un poco contracturada, como midiendo siempre la situación. Siempre estoy por preguntarte: no serás virgo vos, no? Tan analítica, perfeccionista. Te tengo la solución: un taurino hot. Menos cabeza y más ardorrrrr! A Viole la veo más para afuera, más parecida a mí. Creo que si salieramos, nos divertiríamos un montón. Aunque tal vez terminemos jugando a ver quién eclipsa a quién. Egocéntrica, yo?
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
